miércoles, 4 de agosto de 2010

"En uno de los más viles episodios de la historia moderna, el ejército y la policía del apaciguamiento europeo y del totalitarismo europeo colaboraron en la entrega de los judíos. Los franceses entregaron a la Gestapo a los que habían huido de España y Alemania. Himmler y el G. P. U. intercambiaron los judíos antiestalinistas y antinazis para que se los siguiera torturando y eliminando. Uno piensa en Walter Benjamin -uno de los más brillantes representantes del humanismo radical-, que se suicidó para que la guardia de fronteras francesa o española no lo entregara a las SS invasoras; en Buber-Neumann, cuya viuda fue prácticamente acosada hasta la muerte por delegados estalinistas en el interior de un campo de concentración nazi; en otro buen número de personas atrapadas entre los cazadores nazis y los estalinistas (las memorias de Vict0r Serge terminan con la relación de sus distintas y espantosas muertes). Esta bestial componenda e intercambio fronterizo habla elocuentemente de la decisión de perseguir a los judíos hasta expulsarlos de la historia europea. Pero también habla de la peculiar dignidad de este tormento. Quizá podamos definirnos a nosotros mismos de este modo: los judíos son un pueblo al que la barbarie totalitaria escoge necesariamente como objeto de su odio."
George Steiner. "Una especie de superviviente". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, pág. 172.

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