"El Estado de Israel es innegablemente una parte del legado del asesinato en masa alemán. La esperanza y la voluntad de actuar brota de la capacidad del intelecto humano para olvidar, del instinto de olvido necesario. El judío israelí no puede mirar atrás con excesiva frecuencia; los suyos no han de ser los sueños de la noche sino los del día, los sueños que miran hacia adelante. Dejemos que los muertos entierren a los muertos. La historia de Dios no es suya; tan sólo acaba de empezar. El judío israelí podría decirle a alguien como yo: '¿Por qué no estás aquí? Si temes por las vidas de tus hijos, ¿por qué no los envías aquí y les dejas crecer entre los de su propia raza? ¿Por qué cargarles con tu propio recuerdo del desastre, un recuerdo tal vez literario, tal vez masoquista? Este es su futuro. Tienen derecho a él. Necesitamos todos los cerebros y todo el vigor que podamos reunir. No trabajamos únicamente para nosotros mismos. No hay un solo judío en el mundo que no lleve la cabeza más alta por lo que hemos hecho aquí, por el hecho de que Israel exista'.
·····Cosa que obviamente es cierta. La posición del judío en todas partes se ha alterado un poco, la imagen que tiene de sí mismo aparece nuevamente erguida, porque Israel ha mostrado que los judíos pueden manejar las armas modernas, que pueden hacer volar los aviones a reacción y transformar el desierto en un vergel. Cuando se le apedrea en Argentina o padece burlas en Kiev, el niño judío sabe que existe un rincón de la tierra donde es el amo, donde el fusil es suyo. Si Israel quedase destruido, ningún judío saldría indemne. La conmoción del fracaso, la necesidad y el hostigamiento de los que buscasen refugio llegaría a implicar incluso a los más indiferentes, a los más antisionistas."
George Steiner. "Una especie de superviviente". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, págs. 166-167.
No hay comentarios:
Publicar un comentario