martes, 10 de agosto de 2010

"[...] 1914-1918 condujo a obras clásicas como No More Parades, de Ford Madox Ford, El fuego, de Barbuse, The Enormous Room, de Cummings, Adiós a las armas, de Hemingway, los ruidos de batalla y las actitudes civiles del último volumen de Proust. Las obras mayores que surgieron durante el segundo cataclismo son reportajes y testimonios inmediatos: Vuelo de noche, Hiroshima, de Hersey, el Diario, de Ana Frank, las Notas de la judería de Varsovio, de Emmanuel Ringleblum. Ningún poeta, ningún novelista ha podido hasta hoy dar a la realidad de los campos de concentración esa disciplina de perspicacia, de experiencia cabal que encontramos en el estudio sociológico de Bruno Bettelheim, El corazón bien informado.
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George Steiner. "Literatura y poshistoria". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003; pág. 426.

jueves, 5 de agosto de 2010

"En el guetro de Varsovia, un niño escribió en su diario: 'Tengo hambre, tengo frío; cuando sea mayor quiero ser alemán, y entonces ya no volveré a tener hambre, ni volveré a tener frío'. Y ahora quiero escribir de nuevo esta frase: 'Tengo hambre, tengo frío; cuando sea mayor quiero ser alemán, y entonces ya no volveré a tener hambre, ni volveré a tener frío'. Y decirla muchas veces, como plegaria por el niño, como plegaria por mi propia persona. Porque en el momento en que se escribió esta frase yo comía, más de lo que dicta la necesidad, y dormía caliente, y permanecía en silencio."
George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, págs. 192-193.
"Estos libros y los documentos que han sobrevivido no se escribieron para ser 'revisados'. No a menos que 'revisión' signifique, como quizá debiera en estos casos, 're-visión', una y otra vez. Como en alguna fábula de Borges, la única 'revisión' plenamente decente del Warsaw Diary o de La noche de Elie Wiesel sería la consistente en volver a copiar el libro, línea por línea, deteniéndonos en los nombres de los muertos y en los nombres de los niños como se detenía el escriba ortodoxo al copiar la Biblia en el santo nombre de Dios. Hasta que sepamos muchos de esos nombre de memoria (un conocimiento más profundo que el intelectual) y podamos repetir unos cuantos al clarear la mañana para recordarnos, a quienes vivimos después, que la noche puede traernos una prueba inhumana o una presencia más extraña que la muerte"
George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, pág. 192.
"Ciertos judíos han dicho que Bergen-Belsen y Treblinka representan un momentáneo eclipse o locura de Dios; otros han hablado de la especial, y por consiguiente inescrutable, cercanía de Dios para sus elegidos de la cámara de gas y el tinglado de los latigazos."
George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, pág. 192.
"En un mundo en el que, como sucede en el cruel mito de Platón titulado Gorgias, los hombres tienen constantemente ante los ojos el calendario de sus propias muertes, los nazis introdujeron un mecanismo de mínima esperanza. 'Podrás seguir viviendo si haces esto o aquello a satisfacción nuestra.' Sin embargo, lo que se pedía hacer implicaba invariablemente una decisión tan espantosa, tan degradante, que disminuía aún más la humanidad de quienes la realizaban. El padre debía optar por dejar morir a su hijo; el kapo tenía que azotar con mayor fuerza; el informador debía traicionar; el marido debía dejar que su mujer fuera, ignorante de su destino, a los hornos crematorios, so pena de ser inmediatamente seleccionado. Vivir consistía en optar por reducir la propia humanidad.
·····Kaplan analiza exactamente este mismo proceso. El del conocido juego de los pases y las tarjetas de trabajo amarillo o blancas. ¿Cuál de ellos significaba la vida, cuál la muerte? O el de entregar tres tarjetas a una familia de cuatro personas, obligando a los padres y a los hijos a seleccionar a alguien de su propia sangre para el exterminio. La esperanza burlada puede destrozar una identidad con mayor rapidez que el hambre. Pero hambre también la había, y continuas torturas físicas, y la súbita cesación de toda intimidad humana."
George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, pág. 191.
"En Treblinka, con su incesante cadena de montaje de la muerte y su tecnología de destrucción de masas, con su falsa estación de ferrocarril y su fingido pueblecito teutón, con sus perros entrenados para lanzarse a los genitales de los hombres, y sus matrimonios oficiales entre judíos, la vida alcanzó un grado de desquiciamiento extremo."
George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, págs. 190-191.
"Por consiguiente, Treblinka utiliza la cronología del cine y la fotografía de un reportaje de la revista Time. Está repleto de diálogos memorables y de silencios dramáticos. Personajes reales e imaginados aparecen en episodios agrupados y llevados a su desenlace por un ojo obviamente experto (un Truman Capote exasperado hasta la furia). La vida mental de Kurt Franz ('Lalka') aparece presentada con matices que recuerdan a Dostoievski. Hoy no tengo la menor duda de que se produjeron todas estas escenas heroicas y monstruosas: de que padres e hijos se ayudaban mutuamente a suicidarse en los barracones, de que chicas desnudas se ofrecían a los kapos en un último esfuerzo por sobrevivir, de que los guardias ucranianos y los judíos condenados bailaban y tocaban piezas de música juntos en las calurosas tardes de verano en la abigarrada ý mortífera aldea construida por Franz. Sé por otras pruebas que el relato de Steiner sobre la orquesta sinfónica de Treblinka es cierto, que los combates de boxeo y los cabarets que describe fueron efectivamente una realidad, que un reducido número de hombres y mujeres judíos, acosados más allá de lo soportable, se acercaron voluntariamente hasta las puertas de Treblinka pidiendo ser admitidos y muertos. En la gran mayoría de los casos, la narración y el diálogo de Steiner se hallan firmemente basados en pruebas directas y documentales. Pero debido a que las pruebas son domeñadas por el talento literario del escritor, debido a que un narrador lleno de perceptible rabia y fuerza estilística se interpone entre el hecho desquiciado y la economía profundamente excitante, y por consiguiente, el orden, del libro, lo que se impone es una cierta irrealidad."
George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, págs. 189-190.
"Al ver cómo un alemán azota a un viejo buhonero en plena calle hasta matarlo, Kaplan escribe:
·····Es difícil comprender el secreto de este fenómeno sádico. [...] ¿Cómo es posible atacar a alguien que me es extraño, a un hombre de carne y hueso como yo mismo, herirle y pisotearle, cubrir su cuerpo de heridas, golpes y cardenales, sin razón alguna? ¿Cómo es posible? Y sin embargo, juro que he visto todo esto con mis propios ojos."
George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, pág. 184.
"Según J.-F. Steiner (pero su relato es en parte una ficción o una reorganización dramática) fue Langner, al morir bajo el látigo, quien gritó con su último aliento: 'seréis todos asesinados. No os pueden dejar salir de aquí después de lo que habéis visto'."
George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, pág. 184.

miércoles, 4 de agosto de 2010

"Se ha dicho que la respuesta guarda relación con la parálisis psicológica, con la absoluta incapacidad que tiene una mente 'normal' para imaginar, y por consiguiente conceder crédito eficaz, a las enormidades de la circunstancia y la necesidad. Incluso aquellos -y debieron ser pocos- que alcanzaron a creer que las noticias procedentes de Europa oriental eran auténticas, que millones de seres humanos estaba siendo metódicamente torturados y gaseados en pleno siglo XX, lo hicieron en un plano abstracto, como cuando damos crédito a un elemento de doctrina teológica o a un hecho histórico sucedido en un pasado remoto. Las creencias no cuentan. Somos homo sapiens pos-Auschwitz porque las pruebas, las fotografías del océano de huesos y empastes de oro, de zapatos infantiles y de manos que dejaban negros arañazos en los muros de los hornos, han alterado nuestro sentido de las acciones posibles. Si volviésemos a oír murmullos procedentes del infierno sabríamos interpretrar las claves; el carácter de nuestras esperanzas se ha vuelto más suspicaz.
·····Éste es obviamente un argumento importante, en particular si lo hacemos extensivo al problema del conocimiento que tenían los alemanes sobre lo que estaba pasando y a la aún más desagradable cuestión de que los judíos aparecieran desprevenidos, incrédulos e incluso, en un cierto sentido pasivo o metafórico, anuentes con la masacre. La tierra de Treblinka contenía, en un rincón del campo, 700.000 cadáveres, 'con un peso aproximado de 35.000 toneladas i un volumen de 90.000 metros cúbicos'."
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George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, págs. 182-183.
"En el falso andén de estación de Treblinka, alegremente pintado y provisto de jardineras para no alertar a los recién llegados e impedirles sospechar la existencia de cámaras de gas a menos de un kilómetro, el pintado reloj de pared marcaba las tres. Siempre."
George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, págs. 180-181.
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[Nota: En el espacio escénico un reloj marca invariablemente las tres.]
"Precisamente a la misma hora en que Mehring o Langner eran conducidos a la muerte, la abrumadora pluralidad de los seres humanos, a tres kilómetros de distancia en las granjas polacas, a ocho mil kilómetros en Nueva York, estaba durmiendo o comiendo o yendo al cine o haciendo el amor o preocupándose por el dentista. Aquí es donde mi imaginación rehusa seguir adelante. Los dos órdenes de experiencias simultáneas son tan diferentes, tan irreconciliables con cualquier norma común de valores humanos, su coexistencia es una paradoja tan horrorosa -Treblinka existe tanto por el hecho de que algunos hombres lo han construido como por el hecho de que la práctica totalidad de los demás lo han permitido-, que me devano los sesos con el tiempo. ¿Existen, como presupone la ciencia ficción y la especulación gnóstica, distintos tipos de tiempo en un mismo mundo, 'buenos tiempos' y capas envolventes de tiempos inhumanos, en los que los hombres caen en las pesadas manos de la condenación de la vida?
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George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, pág. 180.
"Dos pasajes al azar: el primero de Scroll of Agony: The Warsaw Diary of Chaim Kaplan, el segundo de Jean-François Steiner titulado Treblinka:

Un rabino de Lodz fue obligado a escupir sobre un rollo de la Tora que estaba en la Sagrada Arca. Temiendo por su vida, obedeció y profanó lo que es sagrado para él y para su pueblo. Al poco rato, dejó de tener saliva, su boca estaba seca. A la pregunta de los nazis, que querían saber por qué había dejado de escupir, el rabino repuso que su boca estaba seca. Entonces el hijo de la 'raza superior' comenzó a escupir en la boca del rabino, y éste siguió escupiendo sobre la Tora.

Pese a todas las preocupaciones adoptadas por sus amigos, el profesor Mehring fue sacado de las filas durante el pase de lista. Cuando el pelotón de los castigados, al realizar su 'ejercicio' comenzó a menguar en número, el profesor Mehring tuvo un rapto de extraordinaria voluntad de vivir y comenzó a correr como un loco. 'Lalka' lo observó y, cuando ya había caído la cuarta parte de los prisioneros, hizo que el 'ejercicio' prosiguiera para ver cuánto tiempo podría aguantar el anciano, que corría a unos cuantos metros por detrás de los demás.
·····Gritó: -Si les alcanza le perdono la vida.
·····Y dio la orden de azotar a los supervivientes.
·····Los supervivientes vacilaron y disminuyeron el ritmo para ayudar al profesor. Pero los latigazos redoblaban en intensidad, haciéndoles tropezar, destrozando sus ropas, cubriendo de sangre sus rostros. Cegados por la sangre, tambaleándose por el dolor, volvieron a acelerar. El profesor, que había ganado un poco de terreno, los vio distanciarse nuevamente de él y echó los brazos hacia delante, como si quisiera agarrar a los demás prisioneros, como si les implorara. Tropezó una vez, luego otro; su cuerpo torturado parecía desgarrarse; intentó recuperar el equilibrio una vez más, y después, de repente, se puso rígido y cayó al suelo. Cuando los alemanes se acercaron, vieron un hilo de sangre que salía de su boca. El profesor Mehring estaba muerto.

·····De hecho, había sido bastante afortunado: no fue colgador por los pies y azotado hasta morir como Langner, con unos latigazos espaciados de modo que no muriese sino al caer la tarde. No fue arrojado vivo al horno crematorio. No fue ahogado, como lo fueron muchos, por lenta inmersión en orina y excrementos. Y, tal vez, no tuvo que ahorcar a su hijo con sus propias manos, por la noche, en el barracón, para evitarle nuevas torturas por la mañana."
George Steiner. "Posdata". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, págs. 179-180.
"Los judíos europeos aprendían los idiomas con rapidez; a menudo tenían que hacerlo conforme iban desplazándose. Sin embargo, podía esquivarnos el sentimiento final de 'hallarnos en casa', esa inconsciente e inmemorial intimidad que un hombre tiene con su lengua materna, similar a la que tiene con las piedras, la tierra y las brasas de su casa. De ahí las particulares estrategias de los dos mayores escritores judíos europeos. El alemán de Heine, tal como ha señalado Adorno, es un lenguaje brillantemente personal y europeo en el que su fluido conocimiento del francés ejercía una presión constante. Kafka escribía el alemán como si fuese todo espinas, como si ninguna de las envolventes texturas de los giros coloquiales, de las insinuaciones históricas y regionales, le hubieran estado permitidas. Utilizaba cada palabra como si la hubiera adquirido a un alto interés. Muchos grandes actores son o han sido judíos. El idioma pasaba a su través, y ellos le daban forma casi demasiado bien, como si fuera un tesoro adquirido, no inalienable. Esto también puede resultar pertinente en el caso de la excelencia judía en la música, la física y las matemáticas, cuyos lenguajes son internacionales y constituyen códigos de designación pura."
George Steiner. "Una especie de superviviente". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, pág. 175.
"En voz baja, los judíos preguntaban a su amable vecino: 'Si usted lo hubiera sabido, ¿habría gritado ante Dios y antes los hombres que ese horror debía cesar? ¿Habría hecho usted algún esfuerzo para sacar de allí a mis hijos? ¿O habría planeado una excursión de esquí a Garmisch?' El judío es un reproche viviente."
George Steiner. "Una especie de superviviente". En: Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, pág. 174.